En buena hora “La Bodega de Jaime Saenz”

Por Carlos H. Burgoa Moya

Sumergirse en La Paz, aquella que nos remonta Jaime Saenz Guzmán (La Paz, 8 de octubre de 1921 – 16 de agosto de 1986) fue escritor, poeta, novelista, periodista, ensayista, dibujante, dramaturgo y docente boliviano, que en su libro “Imágenes paceñas” (1980), nos sumerge en una ciudad que pese a los años sigue siendo la misma. Aquella que esta envuelta en una magia, con un imponente Illimani que nos mira de frente y que los años pueden pasar, pero el sigue ahí para recordarnos que es un volcán dormido que cualquier momento puede despertar.

“La Bodega de Jaime Saenz” Nuevo Milenio 257 pág. (2025) obra realizada por Luis H. Antezana J. (Oruro 1943 – Cochabamba, 2025) y Marcelo Paz Soldán (Cochabamba, 1969). Antezana quien en vida fue su más erudito y estudioso que analizó minuciosamente cada texto, en su contexto histórico y matiz de la obra de Saenz, nos presentan este maravilloso libro, ya que en el pasado era una obra en CD, hoy lo podemos leer y tener en nuestras manos de una manera compacta para saber un poquito más de Saenz.

En palabras de los autores le llevo “al menos cinco años” en terminar esta obra impresa, que además que por medio de un código QR (del inglés Quick Response) «código de respuesta rápida», código de barras bidimensional (2D) con forma de cuadrado que almacena datos de manera horizontal y vertical. Al escanearlo con la cámara de un teléfono celular o un lector especial, permite acceder a la información de forma inmediata. En sus páginas uno recorre las diferentes facetas de la vida de escritor emblema, no sólo de La Paz, sino de Bolivia, aunque se lo lea poco, porque encierra un lenguaje y una escritura de alto nivel de comprensión.

En tiempos que recorremos es importante que la palabra impresa quede -al menos creo yo- para que las futuras generaciones puedan saber mas de una ciudad envuelta en la magia y que a pesar del tiempo que ha recorrido desde su fundación (20 de octubre de 1548), en sus calles se respira lo añejo y lo mágico del pasado que ha vivido Nuestra Señora de La Paz.

Es posible que cada uno de nosotros tenga una visión particular de la obra de Jaime Saenz, pero sus textos que reúne esta obra, que a pesar del tiempo que ha transcurrido en su publicación hace que siempre volvamos a leer una historia, un poema que nos recuerde esa figura tan singular envuelta en unos casos con un abrigo largo oscuro y otros con un saco de aparapita (remendado con diferentes colores) y veamos a la ciudad de La Paz, como un pueblo que se niega a ser la sede de Gobierno y sea mas bien un lugar donde habitan personas de origen aimara que se niegan ver su futuro, sin ver su pasado antes.

Es una buena iniciación para leer a este insigne escritor de origen paceño que transcendió las fronteras de Bolivia, porque sus obras se pueden leer en Santiago, como en Buenos Aires o en Lima, porque las fronteras no es un obstáculo para conocer a nuestros buenos autores que ha dado Latinoamérica, que a través de sus vivencias y de su investigación y no olvidemos que hay mucho todavía por investigar y dar a conocer al mundo de lo mágico que es nuestra tierra.