Jaime Bayly y la historia del golpe a Hugo Chávez

Por Carlos H. Burgoa Moya

La recreación de un hecho histórico, por medio de la novela, la crónica o una investigación periodística hace que uno se adentre a lo que el autor quiere mostrar en su obra, con humor y como diría García Márquez, con “realismo mágico”, Jaime Bayly Letts (Lima, 19 de febrero de 1965) escritor, presentador de televisión, periodista y youtuber peruano naturalizado estadounidense. Recientemente presento Los golpistas (Galaxia Gutenberg 240 pág.), novela de ficción, centrada en la política venezolana y el golpe de Estado que sufrió Hugo Chávez, que se centra en los tres días turbulentos (11, 12 y 13 de abril de 2002) donde fue derrocado y posteriormente restituido en el poder en Venezuela.  A través de un estilo que mezcla el thriller político con el humor irreverente característico de Bayly. La novela explora el caos del poder: Describe la desorganización de los militares y civiles que ejecutaron el golpe, a quienes el autor retrata como incapaces de gobernar y divididos por sus propias ambiciones en apenas 47 horas.

Otra faceta que describe Bayly es la figura de Chávez, con una mirada íntima y desmitificadora del mandatario, presentándolo en momentos de vulnerabilidad y miedo extremo durante su detención. Y con buen humor narra la Influencia externa de Fidel Castro como mentor de Chávez, sugiriendo que el líder cubano lo manejaba como una «marioneta» para asegurar el flujo de petróleo hacia la isla. Hace una descripción pormenorizada del “poder” quizás no solo de Venezuela, si no de varios países que en su momento se alinearon al socialismo del siglo xxi.

La obra de Bayly se centra en la figura de Hugo Chávez desde que fue adolescente y avanza en fabulaciones y confabulaciones con un objetivo que le había señalado una bruja: matar a Carlos Andrés Pérez, presidente democrático de Venezuela. Se suma junto a un grupo de temerarios y dementes que apuntan efectivamente hacia Miraflores para liquidar a Carlos Andrés, que es rápido, intuitivo, anticipador y aborta el primer golpe. Que no los desanima, mejor pule su espada para una victoria final que le había sido asignada por su destino y su genealogía. Se siente heredero de Maisanta, “su abuelo afantasmado”, bandolero y ajeno a todo escrúpulo que había asolado a diestra y siniestra en los llanos colombianos y venezolanos. Es un relato dibujado por la sutil pluma de Bayly como un profeta armado y anegado por su propio imaginario.

Una vez en la cárcel Chávez amargado en principio por miedo a que lo maten, es liberado y, ya libre, vuelve a cargar contra la democracia, y al fin sí toma el poder. Y los otros golpistas lo golpearán a la vez a él con la misma moneda. Pero son un grupo de obesos por pasividad física y mental, de chatura manifiesta, envidiosos los unos de los otros: el general Efraín Velázquez, el general Manuel Rosas —más gordo aún que el amotinado Velázquez—, el general Lucas Rondón, ardiendo en las llamas del odio y la venganza, y todos celándose a sí mismos los unos a los otros y viceversa, todos ellos exigiendo la renuncia firmada de Chávez, todos queriendo ser presidentes en simultáneo, atolondrados, repartiéndose cargos. Y entre ellos emerge el empresario Pedro Carmona, que fue presidente por algunas horas, “desplazando al generalato impresentable, y que se jodió en su voluntad de poder por su impericia acelerada entre todos esos conjurados apurados e inútiles, hasta que Carmona advierte que Chávez, encarcelado otra vez, podría volver a Miraflores”, relata Bayly, porque el ejército estaba partido “y que si volviera le cortaría las bolas a él y a las otras rapaces aves de rapiña”. Bayly, que escruta las mentes y los espíritus con clarividencia: «En qué me he metido, carajo». Y Chávez cuando lo llama Fidel Castro y le da una lección de poder sin ornamentos: «El poder no se comparte, Hugo; eres tú o te matan. No te inmoles, Hugo, que no te maten; te vienes a La Habana y desde acá organizamos tu retorno a Miraflores». Es una novela digna de leer de un tirón, porque hace que, por los recientes acontecimientos en ese país, hoy en debate, nos haga pensar que paso en Venezuela, viendo su pasado para ver y vislumbrar su futuro.